Carl Sagan, astrónomo y divulgador científico estadounidense, gestor del famoso mensaje enviado al espacio en las sondas Voyager, propuso a la NASA tomar una fotografía de nuestro planeta cuando la sonda Voyager se encontraba a 6,000 millones de kilómetros. La NASA en un primer momento no entendía qué sentido tendría fotografiar nuestro planeta desde un lugar tan lejano. Así, la Voyager giró hacia la tierra y tomó la imagen más lejana que hayamos visto de nuestro mundo. Carl Sagan la denominó “Ese pequeño punto azul pálido” e hizo el siguiente comentario…
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abr
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“Esta es la época en la que los hombres han comenzado a navegar por los mares del espacio…”
Carl Sagan
En la era de las telecomunicaciones, en que la Internet y los avances tecnológicos le prometen a la especie humana ser más rápida y ágil en un entorno digital, caminar se convierte en sinónimo de lentitud y pérdida de tiempo, según esta lógica de “progreso” que desde la época de la industrialización aturde al hombre.
Pero es ahí, en medio del afán vertiginoso que tiene la especie por adaptarse y transformar su entorno, que hoy cobra más importancia andar determinada distancia a pie. Actualmente se camina para el bienestar físico, para organizar las ideas, para tener tiempo a solas con uno mismo, para conquistar las montañas que nos rodean, para tener otra visión de la convivencia con la pareja, para cambiar los problemas por promesas, para respirar aire puro, para ganar amigos y dejar a un lado el espacio impersonal que en muchas ocasiones propone la vida laboral.
Desde que el Homo Erectus se puso de pie, apareció la primera forma de transporte y comunicación usada por los humanos y, con esto, las condiciones para que la especie evolucionara hasta lo que es hoy, Homo Sapiens Sapiens. Producto de la nueva forma de locomoción es la libertad que obtienen los miembros superiores del antepasado humano para crear y usar artefactos. Esta capacidad ociosa hizo que el cerebro de los antepasados se desarrollara para crear la segunda manera de comunicación propia de la especie, que la autodefine aún más: el Pensamiento-Lenguaje.
Dado el proceso evolutivo, la raza humana, en busca de la supervivencia, se expande por toda la tierra llevando consigo códigos mentales que identifican a cada grupo o tribu. El hombre que atraviesa la nieve en la segunda glaciación, el que se embarca para cruzar el océano, el que sabe en cual estación peregrinar para llevar su gratitud a los dioses, es el antepasado de aquel que, por jugar a ser capaz, se sube en grupo a la cima de las montañas más altas de su país o del mundo; que el calendario lo invita a visitar a La Virgen de la Peña, o del que se interna en los bosques de niebla para avistar a las aves endémicas que ya, cada vez más, desaparecen por cientos de especies.
Es tiempo de que en medio de la carrera vertiginosa que llevan los hombres y las mujeres de hoy, incluso los niños, se le haga entender, a la mayoría, que el hombre camina; luego, piensa, ama, siente, supervive, cree, conquista y transforma para su bienestar. Que su capacidad innata de desplazarse en el entorno, a través del cuerpo y la mente, le sirve para encontrar nuevos mundos y nuevas maneras de vivir el suyo, hasta ahora el único en lo que va conocido del cosmos por los humanos.
TEXTO TOMADO DEL EDITORIAL DE LA REVISTA EL CAMINERO NÚMERO 6 (SEP-NOV 2008)